Me Latte Vainilla es una marca personal que nace de la pasión por el café, los postres artesanales y la experiencia de compartir momentos especiales. Más que vender bebidas y panquecitos, la marca busca transmitir la calidez, el carisma y la cercanía de la persona que está detrás de cada preparación.Desde el inicio, el objetivo fue crear una identidad visual auténtica que reflejara esa personalidad única. En lugar de recurrir a los elementos tradicionales del mundo del café, decidimos convertir a su creadora en el corazón de la marca, desarrollando una ilustración inspirada en sus rasgos más representativos y transformándola en el principal símbolo de la identidad.El resultado es una marca fresca, amigable y fácil de recordar, donde cada elemento gráfico comunica que detrás de cada producto existe una persona real, apasionada por lo que hace y comprometida con ofrecer una experiencia cercana a sus clientes.
El principal reto consistía en diseñar una identidad que destacara dentro de un mercado lleno de cafeterías y emprendimientos gastronómicos con una estética muy similar.
La marca necesitaba diferenciarse sin perder su esencia artesanal, construyendo una identidad que conectara emocionalmente con las personas y reflejara la autenticidad de su creadora. La intención era que los clientes no recordaran únicamente un café o un postre, sino a la persona que hace posible esa experiencia.
La estrategia consistió en convertir la personalidad de la emprendedora en el elemento central de la identidad visual.
Se desarrolló una ilustración de estilo caricaturesco basada en sus rasgos más característicos —su sonrisa, su cabello rizado y sus lentes— creando un símbolo único que funciona como la firma visual de la marca.
Esta decisión permitió construir una identidad mucho más humana y memorable que un logotipo convencional. Complementada con una paleta de colores cálidos y una tipografía de estilo amigable, la marca transmite cercanía, confianza y la sensación de estar frente a un negocio hecho con dedicación y cariño.
En este proyecto se decidió alejarse de los recursos gráficos típicos del mundo del café y apostar por aquello que realmente hacía diferente a la marca: su fundadora.
Transformar su imagen en una ilustración permitió construir una identidad cercana, memorable y con personalidad propia. En una marca personal, el rostro detrás del negocio tiene tanto valor como el producto que ofrece, y convertir esa personalidad en el elemento principal del branding fue la mejor manera de crear una conexión genuina con sus clientes.